El fin del tiempo ( adaptación para partida de rol progresivo)

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El fin del tiempo ( adaptación para partida de rol progresivo)

Mensaje  Nindë el Dom Sep 28, 2008 9:51 pm




Cuando Hagcen y Hamma torcieron la esquina del largo pasillo, aun llevaban las manos llenas de la sangre de su padrastro, Zakías de Ornil. El corazón les tamborileaba a un ritmo endiablado bajo lo jubones, manchados de rojo y reflejaba su golpeteo en las sienes de los jóvenes. Cómplices de la noche y el silencio que reinaba en todo el edificio, no perdieron un segundo en desarrollar el plan, trazado meses atrás, cuando su madre les encomendó la tarea de acabar con el “enemigo de Brechia”. Poco a poco, habían perdido ese miedo visceral a levantar el arma contra el duque y sustituirla por un férreo e incierto sentido del deber para con el pueblo, algo fácil de adjudicarse y difícil de hacer nuestro en realidad. Ahora, tras el irremediable suceso acaecido, las dudas volvían a estar presentes y el miedo a las represalias, era un peso sobre sus cabezas que se antojaba largo creciente de forma exponencial e inversamente proporcional a la valentía del inicio.

Recobrando el aliento a Hagcen, el mayor de los dos, se le vino a la cabeza el recuerdo de la tarde en la que su madre le abordó en el jardín. Abogó a la clarividencia de su mente joven y sin mácula para llevar a cabo un acto de heroísmo. No había sido de repente, luego se dio cuenta de ello, poco a poco aquella astuta mujer había ido mostrando los actos más insustanciales de forma sublime y precisa, enfocados siempre a un objetivo, erradicar a los rodios del país desértico.

Hamma, lo miraba como si leyera todo aquello en su cara . Respirando en un extraño juego acompasado de jadeos, se llevó las manos a las rodillas y vomitó. Tenía 5 años menos que Hagcen, de la misma edad que el hijo legítimo de Zakías, el joven y enfermizo Coet. Levantó la vista y se vio reflejado en el espejo, con el incipiente eclipse de luna a su espalda asomando por una ventana. Hagcen miraba sobre su hombro aquel acontecimiento, mediante el cual, su plan tenía toda la consistencia que necesitaba para ser un buen plan. Todo aquello era obra de una mente minuciosa y detallista hasta el milímetro, que no había dejado nada al azar, ni tan siguiera el detalle más nimio y sin importancia. El eclipse de luna era un mal augurio en Brechia. Todas aquellas representaciones naturales, que tan importantes eran para la religión de Brechia, eran ahora símbolos y creencias perseguidas y aniquiladas en nombre de los Guías Sácredos de Rodia en primera instancia. Los antiguos dioses eran ahora seres malignos y sus seguidores adoradores de demonios a los que devastar. Y quizá pareciera esto un despropósito contra un pueblo que debía soportar la invasión y la persecución de sus costumbres, pero siempre hay que escarbar para encontrar todas las piezas. Tras aquella fachada religiosa, se escondían los partidarios de Traminia, el otro reino que pugnaba por la propiedad de Brechia. Hicieron una lectura radical de las enseñanzas de Kanmael, la deidad principal del desierto, y volvieron contra los de Rodia la religión ancestral del desierto.


Era más que sabida la antipatía que la tropa sentía por todo lo referente al Culto a Kanmael. Los sacerdotes recibían tierras que merecían los militares tras las duras campañas contra Traminia. Eran premios por los aportes a las arcas del nuevo ducado rodio de Brechia, que estos sacerdotes no olvidaban en recordar en cuanto tenían ocasión. Comprendían a la perfección, como los sacerdotes habían ido escalando posiciones en la burguesía. Manejaban los entresijos de la política bajo el beneplácito del rey Jacobo de Rodia, que buscaba la paz con aquel pueblo que necesitaba de su lado contra Traminia.Sin embargo, los de Kanmael eran astutos y al ejército se le podía contentar cediendo aquí y allá, con primas, con pequeñas concesiones territoriales. Lo que no podían controlar era la gran Guardia de Úcero. Una élite encargada de la seguridad personal del duque, de la guarda y custodia del castillo de Sadria, residencia de Zakías.

Eran las 12 la hora del cambio de guardia, cuando un grito rompió el velo arenoso de la noche de Sadria. El viento recorría los pasillos arañando poco a poco desde tiempos ancestrales las paredes del castillo, llevando el grito por todas y cada una de las habitaciones. La sirvienta había descubierto el cadáver sentado y apoyado contra la mesa del escritorio cuando le llevaba la infusión para la úlcera. El siguiente en llegar casi al tiempo que la duquesa Falia, fue el capitán de la guardia Úcero, Zoltak Dunk seguido por dos guardias más. Después fueron llegando más sirvientes y más soldados, que a las órdenes de Zoltak comenzaron una búsqueda del asesino por todo el castillo. La última partida que mandó se cruzó con los hijos de Falia, con el semblante serio y las ropas limpias, se apresuraron para consolar a su madre que lloraba a los pies del muerto. Zoltak los miraba con el puño cerrado apretado contra los labios y con su segundo a su lado.



-No os preocupéis señor, no saldrá del castillo.


-Joven Rodan, los asesinos los tienes delante. Esto ha sido un golpe desde dentro ¿o como crees que han podido llegar hasta esta cámara si no hubiera sido así? Me temo que no tardarán en encontrar a los guardias del cambio de las 12, muertos en el foso o en cualquier parte y para eso, debían estar muy cerca de ellos. Sólo alguien a quien conocían podría haber estado en esas condiciones. No Rodan, hay que preocuparse, esta noche es el principio de grandes cambios y no serán buenos.



No se equivocaba Zoltak, en cuestión de dos meses, la guardia Úcero era perseguida como autores del magnicidio. El nombre de Úcero estaba maldito. Falia asumió el poder enseguida y mandó un comunicado a Jacobo para informarle de la muerte de Zakías a manos de la guardia Úcero capitaneada por Zoltak. Los 250 integrantes de la misma fueron menguando, cualquier sitio era bueno para ajusticiarlos y muchos tuvieron que esconderse por el desierto para salvar la vida. Por si no fuera suficiente con esto, Falia anunció la muerte de Coet, que se encontraba en las montañas rojas al norte de Sadria, mostrando el colgante ensangrentado del chico y acusando también a los Úcero de aquello. El plan de apoderarse de nuevo de su territorio y con el beneplácito de Jacobo estaba dando resultado. Pero lo que la duquesa del desierto no supo hasta algo después, era que aquel plan había fallado y que Coet estaba vivo y oculto en alguna parte, dispuesto a delatar todo el plan. Sin embargo, Coet estaba solo, enfermo y con la compañía del viejo Thanos como única protección. La única posibilidad de salvar el buen nombre de los Úcero, de derrocar a Falia y de volver al orden anterior, estaba perdida en alguna parte del desierto esperando que alguien acuda en su busca…


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MASTER

Mensaje  Nindë el Jue Oct 02, 2008 10:30 pm


Situación:


Brechia es un territorio en su mayoría desértico. Su capital se encuentra en Sadria, al este del reino. Limita al norte con Traminia, al sur con Yûn, un reino bajo dominio de Rodia y al oeste con el desierto de Jibe. Brechia es parte del desierto, pero con la particularidad de que limita al este con el mar de Bodag de manera que parte del territorio es habitable gracias a los pocos ríos que llegan desde las montañas formando un delta en el que se sitúa Sadria.


Tras la muerte de Zakías de Ornil la situación es algo confusa. Los Úcero han sido aniquilados casi en su totalidad. Los pocos que han sobrevivido huyeron a Yûn, donde también se les persigue y unos pocos pudieron ir hacia Jibe, con lo que no se piensa que sobrevivieran.


Los sácredos se mantienen en el reino desértico como fuerza importante de Rodia, junto a su ejército, pero ahora bajo la atenta mirada de Falia. Los sácredos han ido perdiendo posiciones en la jerarquía a favor de los de Kanmael. Los habitantes antes defensores de los Úcero, no se atreven a declarar su posible inocencia ante la amenaza de muerte por ayudarles, ocultándoles o propiciando su huída, con lo que se supone que no quede ninguno de ellos en Sadria ni en el resto del territorio de Brechia.


Mientras un viejo integrante de los Úcero cuida del joven Coet tras salvarlo del intento de asesinato por parte de Falia.


La ciudad de Sadria es un enclave para el comercio que llega por barco por el mar de Bodag, así que es fácil encontrar multitud de mercaderes de lejanas tierras que llegan por mar, así como los que acuden en las caravanas desde Yûn y los pueblos nómadas del desierto de Jibe.

Rodia y Traminia están en tregua. La última disputa es por Brechia ahora en manos de los Rodios, y que tras una guerra desgastadora para ambos bandos, quedó en manos de Rodia. Los de Traminia no pueden enfrentar otra guerra ahora, ni los Rodios dar su último golpe a Traminia, de manera que estos últimos mueven sus hilos a través de Falia para vencer a Jacobo. Aunque Falia tiene sus propios planes y es dejar a Brechia libre de ambos bandos imponiendo su mandato sobre el pueblo de Brechia Sin embargo este mandato no parece que enarbole la bandera de las libertades.




Turnos:


Brewen (_Derchen_)

Nubjeset ( Agnese)

Angid ( Ivorwen)

Lian Doherty ( Nindë)



Escenario:


Una taberna de Sadria, donde la mayoría de los presentes son mercaderes. Fuera las calles están concurridas por la actividad comercial, bajo la atenta mirada de la guardia de Sadria que ahora también sustituye a los Úcero en el castillo. Los parroquianos toman licores pero sobre todo te, mascan hojas de qat y se envuelven en el humo del incienso y las cachimbas. En un rincón hay varios músicos que amenizan con el mazhar, el laud y el nay.


(off rol: Cuando gusten)

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Brewen O'Brein

Mensaje  _Derchen_ el Vie Oct 03, 2008 12:04 pm

Una bolsa de cuero con sus monedas dentro pasaba del comprador al mercader, este ofrece una pulcra sonrisa a su comprador entregándole tres pieles, una de conejo y dos de zorro. El vendedor retira su capucha frotándose los rojizos cabellos, había sido una mañana dura y al vender las últimas pieles sabía que había llegado la hora de comer.

-Gracias, y espero que volvamos a negociar..- Decía resuelto con una sonrisa en la boca mientras recogiendo su alforja vacía y tomando rumbo hacía la taberna, nunca había vivido de aquel modo pero debía reconocer que el olor de aquellas calles, los inciensos y los músicos, ahora que pasaba frente a ellos le daban un toque de alegría a la forma de vivir que había escogido ahora.

Tras acabar de liarse su cigarro, prefería así que mascarlo. Empuja el portón de madera de la taberna la cual por su edad rechina sobre sus goznes. Nadie de su interior se gira para observarlo, siempre que acaba sus ventas se dirige allí a comer, pues conoce al tabernero, Joseph, un hombre orondo , calvo y con una barba que tapa todo su cuello, de cabello blanco y voz ronca pero no grave. Con paso firme se dirige a la barra frotándose de nuevo sus cabellos los cuales quedan de punta pero aun despeinados.

-Salud! Joseph, ¿serías tan amable de servirme en aquella mesa de allá un plato de tus jugosos filetes con patatas?- Brewen señalaba la mesa de un rincón, estaba junto a una chimenea, habitualmente era tan asiduo a aquel lugar que casi nadie se sentaba allí porque sabían que tarde o temprano entraría el joven dicharachero a comer su ración diaria.

-¿Traes dinero suficiente Brew? No quiero tener que fiarte de nuevo granuja..- El tabernero alza la mano ya habiéndole dado la espalda al joven mientras este ya casi tomaba asiento en aquella vieja mesa. Acercó las manos unos segundos a la chimenea frotándolas, esperaba ansioso el momento en el que el suculento plato dejando que el humillo por su calor penetrase en sus fosas nasales antes de hincar el diente en el pedazo de carne.

Mientras esperaba a que su plato apareciese frente a él desvió la mirada hacia uno de los ventanales algo sucios, pero lo bastante transparentes como para poder observar la calle del exterior. Las gentes van de aquí hacia allá intercambiando opiniones, todo había cambiado drásticamente y nada de los principios con los que se había criado eran mencionados entre esas bocas habladoras. Era un fugitivo, le gustase o no, por suerte, ningún Úcero podría reconocerle, pues no eran los que le buscaban y tampoco había visto alguno en hacía bastante tiempo… distraído seguía esperando a que Joseph o su encantadora mujer Adorei le trajera el plato y a ser posible una buena jarra de cerveza.

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Nubjeset

Mensaje  Agnese el Vie Oct 03, 2008 5:08 pm

*Cuando le sirvieron a Brewen el plato y una jarra de cerveza tal y como él esperaba, pues Adorei era así de generosa con la gente que habitualmente venía por su local y mucho más si los conocía y luego pagaban, … la puerta de la Hoja Vieja volvió a abrirse, esta vez las miradas sí que recayeron en la figura envuelta en una túnica oscura que incluso aun llevaba polvo de tierra sobre ella, a sus espaldas el berrido de alguno de sus camellos se vio interrumpido al cerrar la pesada puerta de madera. No es que fuese un lugar oscuro aquella taberna pero si poco iluminado, desvió los ojos de un lado a otro cuando la gente ya no tenía su interés puesto en ella. Sokar junto a ella espera el menor movimiento de Nubjeset para seguirla allá a donde vaya. Decide acercarse al mostrador esperando a que alguien asome cuando un hombre mayor pasa junto a ella levantando un tablón y colocándose frente a ella…
-Buenos días tengáis see..ñora.. ¿puedo ayudaros en algo?- Joseph parecía estudiarla, no por nada en especial, simplemente era cierto que se veía muy diferente. Pues sus pies descalzos y pulseras y colleres que adornaban estos le hacía adoptar un aspecto algo extraño, sin mencionar la cicatriz tatuada de su rostro y el ojo de cada color. La mano de la mujer se apoyó en la madera del mostrador, su piel tenía una tonalidad morena, incluso dorada, se inclinó sobre la madera un aroma dulzón y fuerte, algo exótico podía llegar hasta el tabernero.
-¿Tendrían una habitación individual? Y.. ¿Puede pasar mi amigo?- Preguntó la dulce voz pero firme de Nubjeset, su tono era tranquilo y sosegado, retiró la mano dejando ver varias monedas de oro.
-Adoreeeeeii…- Vociferó Joseph, tras unos segundos su esposa salió de la puerta de la cocina limpiando sus manos en el sucio delantal.
-¿Qué pasa Josh?- Dijo quejumbrosa. –La señora necesita una habitación individual, ¿queda alguna libre? Le comentó el marido mientras ya cogía las monedas.
Adorei observó a la muchacha y sonrió cándidamente aunque no la conocía de nada. Hurgó en los bolsillos del delantal y le ofreció una llave.

-Es la cuarta puerta empezando desde la escalera, en el lado derecho. Tu amigo también tiene lugar allí. Bienvenida querida. ¿has comido algo? Es tarde.. Siéntate.. Decía Adorei sin dejarla hablar. –La primera comida invita la casa. Para cuando Nubjeset quiso responder Joseph se encogía de hombros secando los vasos y colocándolos bien en la estantería.

*Se resignó y miró a Sokar durante unos segundos mientras este levantaba la pata para apoyarla en la pierna de ella. Irguiendo la cabeza echó un vistazo a las mesas libres, una cerca de la esquina de la barra, otra justo enfrente de ella, otra más grande frente a una ventana y otra en diagonal si entrabas desde la puerta principal. Acabó por sentarse en la que estaba cerca la esquina de la barra, el can se estiró junto a sus pies obediente sin decir nada, meditaba acerca de donde iría esa tarde mientras retiró la capucha que cubría algunas trenzas con abalorios enrollados en ellas que tintineaban al moverse los cabellos oscuros de la mujer, bajó la mirada hacia la mesa pues aunque a ella no le gustase, sabía que muchas veces la gente la miraba de mala manera al tener un ojo de cada color, defecto que para ella, la hacía diferente. Extendió una mano hacía abajo para acariciar a Sokar el cual le respondió con un mimoso gesto con el hocico. Las pulseras volvieron a hacer ruido.



(off-rol: En la mesa 1, estaría Brewen, Nubjeset en la nº4. Mesas libres: nº8, nº5, nº10. [...] Mesas ocupadas: nº2-tres hombres de edad jugando a cartas. nº3-Dos hombres X hablando de algún tema, nº6-Un hombre y una mujer (quizá amantes), nº7-6 hombres de mediana edad, parecen recordar viejos tiempos, nº9-Dos jovenes que discuten sobre una mujer, nº11-Un solitario caballero ebrio que mira el culo de su vaso vacío.)

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Angid

Mensaje  Ivorwen el Dom Oct 05, 2008 3:14 pm

*Angid volvió del retrete con paso firme marcado por el golpe leve de su báculo a la mesa donde estaban dos hombres hablando casi a susurros. Uno menudo y de piel oscura y el otro grande y obeso con ropajes caros y sacredos. (mesa nº 3)


-Lo tenemos mi señor. Confirmado. Esta en las mazmorras de su casa en la frontera con Traminia. No hemos conseguido que hablé pero por mucho que se resista al final... lo hará - comentó Linkus Mak, apodado la paloma pues sin duda tenía miles de ellas para informarle hasta en el más oscuro rincon de Rodia. No ocurría nada que Linkus no supiera y eso lo sabia muy bien su compañero de mesa.

- Malditasea Linkus, es mi invitado. No lo acoseis, pero tampoco lo perdais de vista. El gran Zoltak capitan de los Uceros en mi casa es cuanto menos... excitante. Enviad una de vuestras palomas ahora mismo quiero que pueda hablar cuando llegue. Traedlo con mucha discrección confio en tí para esa tarea. Ahora ni mi hija ni yo podemos abandonar Sadria. - Hablaba ahora Rahego Bathezon sumo guia Sacredo.

* Linkus se levantó y haciendo una reverencia a su superior y otra a la a la dama con ojos lividinosos se marchó raudo.

- No has dicho ni una palabra. Sé lo que piensas... No te parece honorable, lo ajusticiarias nada más verlo. Pero no fué Zoltak quien mató al Duque apostaría todo mi oro y fé por ello. No es el gran capitan Ucero el que esta ahora en el trono de Zakias sino Falia. Cuyos propósitos desconozco pero averiguaremos. No pienso dejar el reino en manos del inepto consejo de Jacobo. En cuanto a Linkus, podías ser más dulce con el hija mia... la orden no te críticará por que te calienten las sabanas; el te desea, es mas que evidente.- Dijo a su hija en un tono mas complice. Rahego llamó a Adorei y está hizo una señal de que acudiria en cuanto acabara de servir en la mesa de los recien llegados.

-Si me tocara una mano la metería en acido padre. Lo sabeis tan bien como yo. No os cuestiono padre, no osaría. Pues es obvio que el padre y ahora el hijo muertos, no es coincidencia y más conociendo la saga de bastardos que tiene Falia. Pobre Zakias tan fiel y noble a la orden... El tiempo los pondrá en su lugar. ¿Cenamos? La voz de Angid era melodica y fria no habia un tono que sobresaltara de los demás.

- Adorei buenas preciosidad mía. Traele la cena a mi hija y acompañame a una de esas habitaciones que tienes a por uno de tus masajes reparadores. Estos cambios de tiempo me destrozan la espalda. A ella por lo visto... le gusta estar... tensa- Dijo su padre antes de subir con Adorei al piso superior. Angid odiaba lo poco que guardaba su padre las apariencias como maese sacredo y lo que la tentaba a hacer lo mismo, ella no era así. Su fervor y devoción eran incuestionables. " Masajes... es repulsivo" pensaba justo cuando Joseph dejó un plato delante de ella.

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Lian Doherty

Mensaje  Nindë el Dom Oct 05, 2008 5:14 pm

Al fin la caravana había llegado a Sadria envuelta en los restos de una pequeña tormenta de arena. El camello sobre el que había viajado tenía un humor bastante particular y afianzó la idea en el mercenario de que no volvería a montar semejante animal si podía evitarlo.Tal era así, que parecía estar ebrio por el mareo que le producía el traqueteo y el olor del animal. Ahora, sentado en la mesa 11 cerca de unos hombres que mascaban qat, pensaba en las similitudes que guardaba aquel territorio con Sârik. Tomó el vaso de latón con aquel licor y observó su reflejo en la superficie ondulante del líquido. No podía apreciar que tenía el borde de los párpados enrojecidos por la arenisca, pero no hacía falta ver algo que podía sentir perfectamente como un millar de hormigas azuzadas por el fuego. De no ser por el extraño sentido de la amistad que tenía hacia Rodan, no se le habría ocurrido adentrarse en ningún otro desierto.

Los mascadores de qat de la mesa 7, estaban cuchicheando y no le resultó difícil averiguar de que hablaban tomando palabras que flotaban entre el humo de las cachimbas y el incienso.


-Dicen que ya no quedan Úceros, esa endiablada mujer al final nos ha librado de ellos. Pero también oí que quizá no sea cierto que el muchacho de Zakías haya muerto.

-Claro que ha muerto y si no lo ha hecho más le vale que lo haga por su propia cuenta. Ahí está Rahego Bathezon, a el no le tiembla el pulso contra esos malnacidos.

-Sea como sea, la duquesa Falia ha conseguido poner de su parte al rey Jacobo y a los Sácredos.
Aunque eso no es difícil, supongo que el rey Jacobo estará avergonzado por haber mantenido semejante cuerpo de guardia, capaz de asesinar a su delegado.


Seguían cuchicheando y mirando al gran guía sentado con su hija Angid una mesas más allá, pero Lian ya no prestaba atención a las mismas palabras en diferentes bocas .Estaba demasiado lejos de la mesa tres para poder saber que hablaban del superior de Rodan. No sabía qué habría pasado en realidad, pero si conocía a Rodan y no le veía capaz de una traición así, y por añadidura a ningún otro soldado que perteneciera a su mismo destacamento. Tendría que averiguar donde estaba Rodan y ayudarlo si lo necesitaba, aunque se debería andar con ojo.Era una caza de brujas y como en todas las cazas de brujas, podría caer cualquiera, con o sin culpa. Había prestado atención a la entrada de la mujer de la cicatriz,aquella era la típica estampa de la gente del desierto y otra vez su mente viajó a las tierras salvajes de Sârik, mientras en la mesa 3 el sumo sacerdote despachaba con un subordinado y con otra bella mujer. Volvía otra vez de los recuerdos e intentó averiguar algo más de aquel que parecía un gran sacerdote cuando la puerta se abrió de repente con un gran golpe.

Lian Doherty


Última edición por Nindë el Dom Oct 05, 2008 5:17 pm, editado 2 veces

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MASTER

Mensaje  Nindë el Dom Oct 05, 2008 5:16 pm

MASTER:

La puerta se abre y entran 6 guardias bien pertrechados mirando con detenimiento el interior de la taberna. Joseph deja caer de la impresión una bandeja con viandas que pretendía llegar hasta la mesa de los amantes. Delante de los 6 guardias va una especie de heraldo que señala a la mesa 1 mientras pronuncia las palabras que tenía que decir cada vez con menor asiduidad.

-Brewen O´Brein,en nombre del gran reino de Brechia, del rey Jacobo y de la duquesa Falia, se te acusa de alta traición y del asesinato de dos guardias en la ciudad de Hamun. Apresadlo.
Los guardias se dirigen hacia Brewen.


Finalmente habían descubierto el paradero de otro ex Úcero.

Sigue Brewen.

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Brewen O'Brein

Mensaje  _Derchen_ el Dom Oct 05, 2008 9:47 pm

Los ojos de Brewen se clavaron en los 6 guardias en el momento que cruzaron la puerta, y no se lo pensó dos veces cuando el heraldo comunicó su apresamiento. Aprovechó su sabida rapidez para casi de un salto subir sobre la mesa haciendo que esta se tambaleara causando que por poco pierda el equilibrio. Los guardias aunque corpulentos evidentemente lo habían subestimado acercándose todos por su flanco derecho, sin introducirse en el laberíntico puesto de cada mesa así que le otorgó la oportunidad de bajar de la mesa de un salto y correr casi a trompicones hacia las escaleras, girando bruscamente hacia la izquierda para propinar una buena patada a la puerta trasera y salir disparado al jardín gritando.
-Los Úceros jamás morirán bastardos vendidos!-
Las piedras del jardín le hicieron tropezar dos veces y caer al suelo. Pero dada su juventud y agilidad en pocos segundos ya volvía a estar en pie y corriendo por su libertad hasta el muro que trepó como si de un salto de valla se tratase mirando el callejón trasero.
Sabiendo con la ferocidad que habían estado persiguiendo a la gente con él esperaba otro comité de bienvenida por ese oscuro callejón, se puso en pie en el borde y de un salto que casi le cuesta unos cuantos huesos rotos si no fuera así de ágil, logró cogerse al destartalado desagüe del edificio contiguo y aunque este hizo ademán de romperse, aguantó lo suficiente como para trepar hasta le tejado y salir corriendo, no muy lejos de allí una buena casa de cortesanas le conocían bien, pues no hubiera sido la primera vez que lo vieran en las veces que iba a buscar a su padre ebrio. Ahora tras su rápida huida y su comida asomando por la garganta con cada golpe de aire que acelerado por la adrenalina pugnaba por salir de su pecho, se colaba con todo el descaro del mundo por una ventana abierta tres edificios más allá de La Hoja Vieja, el revuelo de las cortesanas no hizo mucho revuelo, pues rápidas, acostumbradas ya a estas entradas del muchacho retiraron un maltrecho camastro para dejarlo entrar en un subsuelo donde lograron esconderlo.

Brewen sabía que debería permanecer allí un buen rato hasta que los guardias dejaran de buscarlo y lo único que maldecía era haber dejado la sabrosa comida a medias.

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Nubjesed

Mensaje  Agnese el Miér Oct 08, 2008 5:04 pm

*Sus ojos se clavaron en los guardias nada más atravesar la puerta, no sabía que había pasado y tampoco porque, solo sabía que no le gustaban esos tipos, observó con detenimiento y sin alterarse, como le acusaban de un crimen organizado y como este saltaba por encima de las mesas tropezando con la suya. Ni eso bastó para hacerla moverse un ápice, tan solo desvió la mirada a Sokar, el cual a diferencia de ella ladraba al hombre que había armado tal revuelo y poniéndole una mano en la cabeza intentaba calmarlo. Sus ojos se desviaron casi furtivamente hacia el hombre que había escrutado su persona nada más entrar, lo examinaba, para luego alzarse de la mesa, acercarse a Joseph, entregarle dos monedas de oro y salir del lugar con el mismo silencio con el que entró seguida de su chacal.



off-rol: El hombre al que se refiere que la miró al entrar es Lian. (Es corto, pero sin duda es Nubjesed en su esplendor. xD)

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Angid

Mensaje  Ivorwen el Vie Oct 10, 2008 12:01 pm

*Angid aún esperaba a su padre en la mesa de la tabernucha cuando se sintió avergonzada por la caótica actuación de la guardia que los representaba. Se puso en pie tomando su báculo y se dirigió con tal frialdad al soldado más cercano que este pensó que pasaría de largo. Pero la punta del báculo se incrustó con fiereza en su pómulo haciendo brotar un río rojo. Este se inclinó hacia delante por incercia del dolor con las manos en el rostro y ella lo ayudó impulsando su cabeza hacia la rodilla que acudió rauda al encuentro de la cara del soldado. Esta acaba en el suelo.

Otro de los seis de la cuadrilla se arrodilló a ver como estaba su compañero:
- Mi señora esta... muerto- dijo alarmado a los pies de ella.

-Sois unos incompetentes, para qué malgastamos nuestro tiempo en la academia... Es un Ucero por los Dioses... ¡Encima me haceis maldecir! Cómo demonios se os ocurre venir seis imbéciles a por un hombre que ha podido eludir durante semanas a todo un ejercito. Y no.... como ibais a cubrir las salidas ¿para qué verdad? LLevaos esta basura sangrante de aquí y que no os vuelva a ver. Recogió sus pertenencias, se calmó, la ironia y el cinismo le saturaban el alma. Hizo una reverencia a toda la sala que la miraba y añadió-Tabernero diga a mí señor padre que me fuí a una partida de caza. Caza al ucero. Buenas noches tengan todos. Salve Jacobo.

Salió de la taberna dejandola en murmullos sin importarle lo más minimo y a paso lento tomó calle abajo buscando donde podría haberse escondi el Úcero no iría muy lejos a esas horas y no escapó a caballo.

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Re: El fin del tiempo ( adaptación para partida de rol progresivo)

Mensaje  Nindë el Vie Oct 10, 2008 8:04 pm

Escuchar aquel dictamen le hizo comprender que aquel hombre que huía era su baza para encontrar a Rodan. Tenía que impedir que lo alcanzaran, así que en cuanto vió como salía disparado esquivando mesas y guardias, no se lo pensó dos veces. Por lo general, solían tener más guardias por si acaso, aunque Lian no sabía que aquella guardia estaba demasiado confiada. Casi no quedaban renegados de aquella compañía y mangoneaban en la ciudad a sus anchas, sin importarles que en algún momento algo saliera mal y no estuvieran preparados para los contratiempos. La mujer del desierto cruzó de nuevo su mirada con él cuando salía y mientras Lian se levantaba entre el revuelo y tomaba dirección al piso superior con un propósito bien claro.

Cuando el sacerdote subió la escalera no tuvo mucho problema de adivinar cual sería la habitación que tenía al ver la luz que iluminaba levemente la escalera cuando abrió la puerta. Estaba la primera, entró cuando aquel hombre empezaba a desabrocharse la túnica y lo tomó por sorpresa, apoyando el cuchillo en el cuello para que no se moviera. Sería su rehén para salir de allí y hacer que el Úcero ganara distancia. Ya vería como hacía para encontrarlo después. Empezaba a salir de la habitación cuando escuchó las palabras de la hija de su rehén y como salía por la puerta, entonces hablo todo lo fuerte que pudo dejando que su voz saliera por las ventanas abiertas que dejaban pasar el frescor de la noche. Si aquella mujer no le oía ya se lo harían saber aquel atajo de bastardos.


- Creo que sería mejor que todos nos tranquilicemos para que este hombre no sufra daño alguno. No vais a ninguna parte.

Bajó las escaleras con cuidado tirando del sacerdote. La ventana de la escalera mostraba la calle y vio a la mujer del desierto que tanto le había llamado la atención.

- Eh, donde puedo encontrar una montura.

Confiaba en que le ayudara, no había mostrado gran alegría al ver entrar a la guardia, con suerte no le desagradaría la idea de complicarles la caza.

Era un plan poco elaborado y que no podría decirse que fuera exitoso en su fin, pero era el único que se le ocurría; salir con aquel hombre, encontrar una montura y escapar dando tiempo al otro para planear una fuga de la ciudad si no lo había hecho ya.


Última edición por Nindë el Vie Oct 10, 2008 8:07 pm, editado 1 vez

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MAster

Mensaje  Nindë el Vie Oct 10, 2008 8:06 pm

Brewen huye y se refugia en el burdel, Nubjesed sale de la posada y Angid también. Lian secuestra al sácredo sin que las mujeres se hayan alejado mucho de la puerta.

La hoja vieja, también era lugar predilecto de los soldados, que habían dejado la disciplina férrea de los Úcero, por otra más permisiva. Un soldado que estaba en la habitación de al lado, escucha algo de revuelo en la calle y no tarda en relacionar el ruido del camastro y los pasos que descendían . Sabía que andaban buscando a un Úcero y solo tenía que atar cabos para adivinar qué estaba pasando allí. Más cuando al intentar salir, la muchacha con la que yacía insistía en retenerlo. El soldado sale de su habitación solo con las calzas y la espada en la mano, abriendo la habitación contigua y lanzando el camastro contra la pared para dejar al descubierto la trampilla. Con la punta de la espada toma la anilla de la trampilla y la abre de un solo golpe esperando poder ver algo en la oscuridad que ofrece aquel subsuelo y esperando la reacción del fugitivo.

Para los otros tres personajes no hay acción del master.

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Brewen O'Brein

Mensaje  _Derchen_ el Dom Oct 12, 2008 2:30 pm

*El joven Úcero había desenvainado ya la espada de la vaina de su cinto cuando oyó el movimiento de la maltrecha cama sobre sí haciendo que saliera antes que él la punta de su espada que casi se apoyaba en el entrecejo del soldado. Se llevó el índice a sus labios indicando silencio, le sobraba decir además que debía quedarse quieto. Pero supo que como cualquier buen guardia, gritaría como un condenado arriesgando su vida antes que parecer débil, y antes de que este pudiera siquiera empezar a articular la expresión “¡Guardias a mi!” Brewen ya había hundido la afilada hoja hasta la mitad provocando un reguero de sangre que con agilidad sorteó con tal de no mancharse para luego dejar huellas.

*Era un buen guardia, a decir verdad uno de los mejores que había salido bien airado de todos los contratiempos que ese tipo de trabajo le había puesto por delante. Sabía que aún estaría buscándole, pues los Sácredos eran huesos duros de roer, Brewen se había estado fijando de vez en cuando en aquella mujer de sobrio carácter que por sus expresiones le daba la sensación de sota de bastos, así que en más de una ocasión cuando sus miradas se cruzaron sin interés alguno, aunque bueno, quizá él sí lo hiciera a propósito, se dedicaba a soltar el humo del cigarrillo que se había encendido antes de entrar y guiñarle un ojo intentando provocar, aunque sabía que por norma, lo único que acababa provocando eran bofetones, palizas y desinterés más indiferencia. Pero aún así él se divertida.

*Brewen miró el cadáver en el suelo mientras limpiaba la hoja de su espada en las sabanas del camastro, no podía quedarse allí porque pronto lo encontrarían.

-Lo siento Betty…- *Murmuró antes de lanzar un fuerte puñetazo contra la mandíbula de una de las cortesanas inclinándose inmediatamente hacia ella.
-Diles que.. fue un robo, yo estaba en la habitación de al lado esperándole… cuando describas, y sé que lo harás bien porque no es tu primera vez, hazlo completamente diferente a lo que soy… te debo la vida, no lo olvides.- *Agarro a la cortesana del brazo acercándola a él para darle un beso en los labios. Conocía perfectamente aquel lugar, ya que muchísimas veces había tenido que ir a buscar a su padre borracho tras el servicio de guardia, así que sabía que había en los sótanos un camino oculto que le llevaría hasta el puerto, allí podría buscar algún método para salir, pensaba en que haría mientras ya caminaba por el oscuro pasadizo de tierra.



off-rol: El burdel donde está Brewen se llama "Tenedores de carne", en cuanto él se a ido por el pasadizo oculto en los sotanos una mujer sale gritando que ha habído un hurto. Brew se llevó la bolsa de dinero del guardia para que pareciese más real que había sucedido así.

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Nubjesed

Mensaje  Agnese el Dom Oct 12, 2008 2:43 pm

Sokar tiró de la toga de Nubjesed emitiendo un ladrido algo peculiar. Ella se giró y observó al hombre que la miraba sosteniendo un cuchillo contra la garganta de aquel hombre que en un principio le dio la impresión de ser alguien importante, ahora ya lo creía así. “¿Una montura?”, se repetía mentalmente enarcando una ceja, lo único que mostró su rostro fue como la piel tensaba las líneas de esa cicatriz convertida en tatuaje. Sus gestos taimados podrían sacar de quicio a la persona que tuviera prisa en el momento que intentaba interactuar con ella, pero a fin de cuentas, ella lo único que hacía era calcular. Nubjesed se encontraba junto a sus camellos rebuscando en las alforjas cuando Lian le preguntó, primero miró a un lado y luego a otro, no vio a nadie que no pareciera un mercader, y todos estaban demasiado ocupados. Esperó a que aquella mujer tan estirada en carácter se alejase bastante hasta que levantó una mano señalando en dirección a donde estaría la puerta de la Hoja Vieja. Los guardias habían venido a caballo, y estos estaban atados a la barra que ocupaba de punta a punta la fachada del local.

-Junto a la puerta…- Pareció gesticular para que Lian la entendiera. La hilera de sus dientes sorprendentemente blancos hacían contraste con su morena piel. Los colmillos eran graciosamente afilados, lo que aún la hacía más peculiar aún. Sí de alguna manera tras Lian saliera algún guardia, ella haría gala de las lenguas extrañas que solo se hablaban en el desierto, esa lengua que tan solo ella conocía como chacra de su tribu y que tantos otros mencionaban que era la lengua de los espíritus y demonios de las arenas, aparentaría que ella tan solo estaba preparando de nuevo a sus camellos para partir hacia otro lugar, sino… se vería obligada a hablar en aquella lengua.

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Master

Mensaje  Nindë el Dom Oct 12, 2008 6:40 pm

Escenario 1 " El burdel "Tenedores de Carne"

Guardia abatido por Brewen. Brewen huye por los pasadizos del sótano del burdel mientras arriba comienza un revuelo por el asalto que queda fuera de escena finalmente. Los pasajes son oscuros aunque hay una antorcha al comienzo que Brewen seguro conocerá. Las telarañas se siembran a lo largo del pasaje que conduce hasta el puerto y el salitre comienza a aparecer a medida que se acerca al final del trayecto. Es de noche ya cuando Brewen llega al final del pasaje y abre la puertucha del cobertizo destartalado que se encuentra al final del muelle.
Opción 1: Hay una tasca con marineros y algún que otro corsario. Allí los guardias solo aparecen cuando es completamente necesario, no suelen ser bien recibidos.
Opción 2: Hay un barco, el "Suprema Justicia" atracado en la zona norte con bandera de Traminia, reino que siempre ha sido hostil a los Úcero aunque el destino puede mostrar cartas extrañas. Opción 3: La salida del puerto para entrar en la ciudad a pie, está custodiada por dos guardias aunque la vigilancia no es muy férrea. Si consigue salir puede tomar otros caminos.

Brewen tiene estas tres opciones. Puede elegir una, mientras no se encuentre con el resto de participantes, sigue accionando aparte con el master.




Escenario 2 " La posada"

Los soldados quedan inmóviles ante la acción de Lían para que el sacerdote sácredo no sufra daño alguno.

No hay más acciones del master para el resto de participantes.

Off rol: Hay dos escenarios, Brewen acciona con el master con lo que puede hacerlo saltando los turnos del resto pues no interfiere en la acción de los demás. El resto de participantes seguiran los turnos igual hasta nueva orden. Turno de Angid por lo tanto.
En la acción anterior equivoqué el nombre del burdel, perdón >.<

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